Sabiduría Zen 39

27.05.2025
"El Budismo no es una religión en un sentido semejante al de las llamadas reveladas o del libro, las cuales reconocen un ser superior al que llaman Dios, al que interpretan, al que se dirigen de variadas maneras, piden cosas, solicitan su perdón... etc. Estas religiones tienen dogmas que son creencias indiscutibles como la existencia de un alma, la vida eterna después de la muerte con premios y castigos... etc.
El Budismo es una práctica de las Enseñanzas de Buda, un hombre que vivió hace unos dos mil quinientos años. Es un intento de imparcialidad, una experiencia de ensanchamiento de la percepción de lo que nos rodea hasta la ilimitación, una forma de vida sin adicción a los objetivos mundanos, opiniones vulgares, creencias o ideas preconcebidas. Es el hallazgo del origen de nuestra propia naturaleza anterior a la consciencia pensante, condicionada e ignorante, causa de todo sufrimiento y comportamiento egoísta y depredador.
Todas estas expresiones resultarán incomprensibles en gran parte a las personas que no han estudiado el Budismo verificándolas en sí mismos, observando el automatismo egocéntrico, esa costumbre de ser continuos protagonistas, actores de una película autocomplaciente del "todo para mí", agotadora y sin mérito por ser inconsciente en su mayor parte y desesperadamente pasiva cuando nos damos cuenta que está causada por la moda y la manipulación."
El Bodhisattva, el monje, el hombre del Camino, "ese hombre sin títulos", verifica que sólo la actualización continua de una Práctica no dualista, es verdadera y real acción y percepción. "Que no hay sitio alguno donde escapar". Haciendo de esta práctica unificadora la clave de su intimidad, se reintegra al Universo y le comparte...."
Prologo para occidentales de Kosen Nishiyama del Shobogenzo.


«Resguardarse de los extravíos es hacer de la ilusión una fantasía. Poco importa la cantidad de pensamientos ilusorios desde el momento en que ya no son obstáculos. Es en este sentido que se dice en el zen: "No había ilusión en el pasado, no hay ilusión hoy." En otras palabras, en el zazen no hay ilusión, ni despertar, ni extraviados, ni budas. Y es por esta razón, por la que desde siempre no hay ilusión, ni despertar, ni santo, ni pecador en el zazen que nosotros tenemos, shikantaza – tan solo sentarse. Puesto que no había ilusión en el pasado ni despertar ahora, no hay necesidad de buscar al buda, ni hay infierno o fracaso. Es por lo que nosotros tenemos fuertes expresiones, como: "Incluso si caigo en el infierno poco importa." El gran maestro Sekitô (700-790) expresaba shikantaza de la siguiente manera: "Incluso si debo de hundirme para siempre, por ejemplo, en la ilusión, hago el voto de no buscar la salvación de los santos." ¿Hay un buda o un infierno en el shikantaza? No hay más que una sentada unificada y concentrada. Que grandiosa expresión utilizaba Sekitô para describir esto»
Sodo Yokoyama
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