Sabiduría Zen 31

1.- Esta práctica, comienza, con lo que tenemos más a mano, el cuerpo.
2.- El verdadero Zen está aquí y ahora, en nuestro cuerpo y mente.
Si la postura y la respiración son correctas, la mente vuelve a su condición natural...
No hay nada que ganar.
Nada en lo que convertirse.
No busques la verdad.
No huyas de la ilusión...
Simplemente estando presente, aquí y ahora, en nuestra mente y en nuestro cuerpo.
Entonces aparece la conciencia profunda y pura, universal e ilimitada.
Shikantaza, solo sentado en silencio.
3.- Un solo paso cambia tu vida.
4.- La postura es como aplaudir, con ambas palmas. ¿De dónde viene el sonido? ¿De qué mano?
El sonido está en unidad con las manos. No hay separación. Existen muchos koan al respecto.
El cuerpo y el espíritu son las dos alas del mismo pájaro.
5.- Durante el zazen hay tres cosas capitales: la postura, la respiración, la actitud del espíritu. El principio esencial del zazen es hishiryo, es decir, pensar sin pensar. Durante el zazen no se pueden detener los pensamientos. Acuden muchos pensamientos al espíritu y se piensa cada vez más. En la vida cotidiana no se presta tanta atención a los pensamientos, pero durante el zazen se les ve venir. Por ejemplo: «Quizá mi mujer me engaña» o «Hoy me vence una letra, debo ir al banco cuando salga del dojo». Los pensamientos no pueden ser detenidos. En ciertas meditaciones se dice: «No hay que pensar». Y en otras: «Hay que pensar en Dios. Debéis imaginar a Dios o cosas hermosas. Debéis pensar en un koan, en problemas filosóficos...»
Esa no es la actitud justa.
No se puede dejar de pensar.
En el Zen hay que dejar correr los pensamientos. Un pensamiento nace... hay que dejarlo correr. A veces se piensa en el dinero, en las mujeres, en el sexo, en la comida, en Dios, en Buda, en el Zen... hay que dejar correr. En zazen hay que concentrarse en la postura y dejar correr el resto. A continuación, surge el subconsciente. Cuando el pensamiento consciente se detiene, se manifiesta el subconsciente.
Podemos comprender el subconsciente cuando practicamos el zazen. Hay que dejar que emerja, después se agota. El pasado surge... hace un año... hace cinco años... cuando se era niño... Se vuelve a lo original, a la pureza total. Esto es el satori.
¡El satori no es un estado particular ni un estado de conciencia trascendental!
Durante el zazen debéis dejar pasar todo. La voluntad de no querer pensar es también un pensamiento. Hay que dejar pasar, no hay que entretener los pensamientos.
6.- "A veces la desgracia se convierte en fortuna, otras veces es la felicidad la que conduce a la desgracia. El espíritu debe seguir siendo el mismo, tranquilo y apacible. Esto es el satori. La sabiduría es necesaria en la vida práctica. Un objeto demasiado deseado no puede ser alcanzado, ya que el espíritu está demasiado apegado al deseo, lo cual origina el sufrimiento en el hombre o la locura. Todo va a aquel cuyo espíritu está tranquilo y lleno de sabiduría.
La sabiduría es aprender a no sufrir por un fracaso y a disminuir los deseos. Es la vuelta a la condición normal."
7.- Antiguamente en Japón, la transmisión del oficio de padre a hijo era una regla inviolable, arraigada profundamente en sus costumbres. Representaba la condición fundamental que garantizaba el valor y el respeto que merecía una familia. El hijo no podía ni siquiera imaginar hacer algo distinto que su padre. En consecuencia, en algunos casos, quienes tuvieron un destino histórico, ilustre y diferente se vieron obligados a violar estas reglas, lo que más tarde fue objeto de reconocimiento.
"Sin convertirse en el pescador
que atrapa a la ballena,
se hizo monje"
Cuando se conoce un poco la historia del budismo zen, se puede observar que la mayoría de los grandes maestros y patriarcas que hicieron historia no provienen de medios monásticos, sino que provienen de aquellos sitios de donde es muy difícil salir: pertenecían a grandes familias aristocráticas y principescas o a estratos populares inclusive miserables.
Los movía la vocación auténtica, contrariamente a aquellos que, en razón de su nacimiento, sentían la obligación de velar por el buen cumplimiento de sus deberes de monjes.
En efecto, la determinación pura guió a estos hombres; personas como Kodo Sawaki, Dogen Zenji, Gensha, etc. ; pureza de espíritu, quizás con tormentos, inquietudes, complicaciones, pero con una gran fortaleza. La vida cósmica penetró en ellos, natural, automáticamente, llenándolos de una desición total e inquebrantable, despertándolos al espíritu verdadero, haciéndoles realizar las más grandes obras sin la sombra de un duda...(...)
En ese instante de decisión total, sin pensamientos ni segundas intenciones, la caverna de los demonios en la montaña negra, se convirtió en luz, por el resplandor de una perla brillante.
8.- Acepta las críticas y sométete a las calumnias de los demás.
Terminan por cansarse de querer incendiar el cielo con una antorcha.
Cuando los escuchas son como si bebieras un dulce néctar.
Se disuelve instantáneamente y entra en el misterio.
Si la gente te critica no hay que montar en cólera. Deja que pase. A Buda a menudo le criticaban.
Un día un brahmán se sentó frente a él y le atacó abiertamente. Buda no montó en cólera, esperó a que el brahmán terminara su discurso y le dijo:
--¿Has terminado tus críticas?
--Sí, he terminado.
--Pues puedes llevártelas contigo. No las quiero. Puedes marcharte con ellas, no las necesito.
Si aceptáis las críticas de este modo, desaparecen por sí solas.
Si, por el contrario, montáis en cólera, las atizáis. Si dejáis que pasen, se cansan, pues es como querer incendiar el cielo con una llamita.
No tenéis que poneros en movimiento en respuesta a la crítica ni a las alabanzas.
La crítica de los demás también puede ser una ayuda. En este sentido el poema dice que es como un dulce néctar.
El último verso: "El néctar se disuelve instantáneamente y entra en el misterio" significa que el ego penetra la verdad cósmica y que la verdad cósmica penetra el ego.
En japonés: Nuy-ga ga-nyu.
La verdad cósmica entra en el ego; el sistema cósmico sigue al ego, el ego entra en la verdad cósmica; el ego sigue al sistema cósmico.
Si recibís las críticas de la gente, esa gente entra en vosotros, entonces el adversario desaparece y ya nadie critica.
Así que no hay que pensar con un punto de vista relativo.
Yoka Daishi, "El canto del inmediato satori". Comentario del maestro Taisen Deshimaru.
9.- Sariputra, el gran discípulo de Buda, se encontraba sentado en zazen, al borde de un lago. Sobre la superficie del lago innumerables peces saltaban. Sariputra se cambió de sitio buscando un lugar más retirado para no escucharlos. Pero entonces el canto de los pájaros entorpecía su zazen. Los pensamientos aumentaban, las ilusiones aparecían… Los peces y las avecillas le perturbaban. Entonces decidió matarlos a todos y comérselos. Y, claro, la indigestión solo lo enfermó y desestabilizó más. Esta anécdota es un hecho de la época de juventud de Sariputra. Es inútil buscar calmar el ruido del agua y el canto de los pájaros. La incomodidad surge de nuestro propio espíritu.
Extracto del libro "El cuenco y el bastón: 120 cuentos zen", por Taisen Deshimaru

