Conociendo Los Orígenes

20.03.2025

CONOCIENDO LOS ORÍGENES

 

Sekito Kisen Daiosho (Ch. Shitou Xiqian)
El Maestro Shitou Xiqian (China 700-790)* es una de las figuras clave en el desarrollo temprano de la tradición chan (Zen) en China. Tres de las cinco "casas" o escuelas tradicionales del chan remontan sus orígenes hasta él y sus discípulos, y está considerado como uno de los grandes maestros chan de todos los tiempos. Dos únicas obras han llegado de él hasta nuestros días: la primera, SANDOKAI "La esencia y los Fenómenos No-dos", entraña la esencia doctrinal de la escuela Caodong*; la segunda, el "Canto de la Ermita del tejado de paja", es una alabanza a las glorias de la práctica fundamental de esta casa, la meditación sedente (ch.: zuochan; jp.: zazen). En esta composición vemos a Shitou hacia el 742, viviendo como ermitaño en la Montaña del Sur (ch.: Hengshan), al sur de la actual provincia de Hunan, un área famosa por sus templos budistas y taoístas. Allí, cerca del ala este del Monasterio del Pico del Sur (ch.: Nantai-si) construyó una choza de tejado de paja sobre la chata superficie de un gran saliente rocoso en el que se sentaba a meditar. Debido a esto se le llamó "Shitou" que significa "Cabeza de piedra" (jp.: "Sekito"). (...). Vivió en este lugar durante veinticinco años, meditando y enseñando a las gentes que, a pesar de su aislamiento, acudían a él en busca de enseñanzas. Se dice que muchos dioses y espíritus de la Montaña del Sur hicieron acto de presencia para escucharle.

 

*Shitou Xiqian (China 700-790) ( Chino tradicional : 石頭希遷 ; Chino simplificado : 石头希迁 ; Japonés : Sekito Kisen ).
*Escuela Cáodòng (曹洞宗) Una de las Cinco Casas del budismo Chan (Zen) que dieron origen a las cinco escuelas principales del budismo zen durante la dinastía T'ang de China.

SANDOKAI

Sandokai. (La esencia y los fenómenos se interpenetran)

El Espíritu del Gran Sabio de la India
fue íntimamente transmitido del este al oeste.
Entre las capacidades humanas observamos que unos son inteligentes y otros menos,
pero en la Vía no hay maestro del norte
ni maestro del sur.
La fuente espiritual es clara y pura,
únicamente los afluentes son turbios y fangosos.
Apegarse a los fenómenos es ilusión,
reconocer la unidad no es la iluminación.
Los objetos de los sentidos son interdependientes
y autónomos a la vez.
La interacción produce envolvimiento.
Si no hay interacción,
cada fenómeno permanece aislado.
Los objetos varían en forma y condición,
los sonidos pueden ser placenteros o dolorosos.
Los conceptos refinados y los ordinarios
no se diferencian en la oscuridad.
En la luz se distingue lo puro y lo impuro.
Los cuatro elementos regresan a su origen,
como un hijo halla a su madre.
El fuego quema,
el viento mueve,
el agua moja,
la tierra sujeta.
Ojos y formas,
oídos y sonidos,
nariz y olores,
lengua y sabores.
Todos los fenómenos,
como las hojas de un árbol,
surgen de la misma raíz.
El tronco y las ramas comparten el origen.
Expresado de manera noble o vulgar, da igual.
En la luz hay oscuridad,
pero no lo vean sólo como oscuridad.
En la oscuridad hay luz,
pero no lo vean sólo como luz.
La luz y la oscuridad dependen la una de la otra
como el pie derecho y el izquierdo al caminar.
Cada existencia tiene su mérito
de acuerdo con su función y lugar.
Los fenómenos y la esencia encajan como una  caja y la tapa. Este principio es como dos flechas
que se encuentran en pleno vuelo.
Al recibir estas palabras,
deben comprender su significado.
No construyan sus propias categorías.
Si no son capaces de comprender la Vía,
aunque transiten sobre ella,
¿cómo la podrán reconocer?
La práctica nada tiene que ver con lejos o cerca.
Pero si se confunden,
montañas y ríos obstruirán vuestro paso.
A ustedes que buscan la gran Verdad, respetuosamente os apremio:
no pasen los días y las noches en vano.

Canto de la ermita del tejado de paja
 

He construido una cabaña de paja
en la que no hay nada de valor.
Después de comer me echo la siesta.
Cuando acabé la cabaña apareció la mala hierba.
Ahora ha crecido y lo cubre todo.
El hombre de la ermita sin interior ni exterior,
vive en ella apaciblemente.
No quiere vivir donde vive la gente ordinaria.
No le gusta lo que le gusta a la gente ordinaria.
Aunque la choza sea pequeña,
contiene el universo entero.
En unos pocos metros cuadrados
un viejo ilumina las formas y su esencia.
Bodhisatva del Gran Vehículo
tiene una fe absoluta,
sin embargo,
la gente común duda sin poder impedirlo.
¿Perecerá o no perecerá esta cabaña?
Perecedera o no ahí está presente
el maestro original.
No reside ni al norte ni al sur
ni al este ni al oeste.
Enraizado en la perseverancia
no puede ser sobrepasado.
Una montaña iluminada bajo los pinos verdes
no se puede comparar
ni a los palacios de jade ni a las torres bermejas.
Sentado, con la cabeza cubierta, todo en él reposa,
de esta forma, este viejo monje de las montañas
no comprende nada de nada.
Vive ahí donde está
y no hace ningún esfuerzo para liberarse
¿Para qué disponer con orgullo
de un púlpito
para seducir a sus discípulos?
Dirigid vuestra luz hacia el interior
y dad media vuelta.
La fuente infinita es inconcebible.
no puede ser confrontada ni evitada.
Buscad en los antiguos maestros
y permaneced íntimos con su enseñanza.
Atad la hierba loca
y construid con ella una choza.
No la abandonéis nunca.
Dejad pasar los siglos y relajaros completamente.
Abrid vuestras manos
y caminad inocentemente.
Las miríadas de mundos y los infinitos conceptos
sólo existen para liberaos de vuestras trabas y obstáculos.
Si queréis encontrar el inmortal de la choza
no os escapéis aquí y ahora
de este saco de piel.
El Maestro Zen Sekito Kisen (Shitou Xiqian, 700-790) fue el más joven de los discípulos del Sexto Patriarca Hui-neng (638-713). No tenía más de trece años cuando éste murió sin recibir la ordenación completa. Poco antes del fallecimiento de su maestro, le pidió que le nombrara a alguien bajo cuya dirección pudiera continuar sus estudios. Hui-neng se limitó a responder: "Ve a meditar" Tras su muerte, el joven monje permaneció días enteros en postura de zazen, junto a la tumba del patriarca. Un día, el superior de los monjes de Pao-lin le dijo: "Tu maestro está muerto. ¿De qué te sirve hacer zazen junto a su tumba? Es que él me dijo "Ve a meditar" – No lo has entendido. El maestro respondió efectivamente a tu pregunta. El no dijo "Ve a meditar" (sseu), sino: "Ve con Sseu". Hing-sseu era su discípulo más cercano, es tu hermano en el Dharma". K'ing-yuan Hing-sseu (660? -740) tenía una personalidad tan fuerte que su maestro le envió a fundar un nuevo monasterio. Sih-tou se dirigió allí. Cuando llegó K'ing-yuan le preguntó: "¿De dónde vienes?" - Este aprovechó para preguntar: "¿Comprendes bien al maestro Hui-neng?" K'ing-yuan guardó silencio y luego, cuando el otro insistió, le dijo: "No es que no quiera responderte. Es tan sólo que temo que nadie nos comprenda en el futuro". Parece que K'ing yuan añadió entonces: "Hasta ahora tenía mucho ganado de dos cuernos, pero ahora tengo un unicornio". Shih-tou acompañó a su maestro hasta que este murió. Luego se trasladó a la provincia de Hunan, en 742. Se dice que allí construyó un pequeño refugio sobre una saliente rocosa, donde solía meditar. De ahí su nombre de Shih-tou, que significa cabeza de piedra. Luego de veinte años de una vida en solitario y de enseñar a unos pocos discípulos, por petición de estos, viajó a Liang-tuan. Allí fundó uno de los grandes templos Ch'an y mantuvo estrechas relaciones con el Monasterio de Ma-tsu (eminente maestro de la escuela Rinzai). Los cronistas cuentan que su fama se extendió y que llegó a tener un gran número de discípulos. Luego de un tiempo regresó a sus queridas montañas, donde pasó el período final de su larga vida.
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